Magdalena Sánchez Blesa

Magdalena Sánchez Blesa

Puerto Lumbreras, Murcia (1970)

Empezó a escribir poesía a los ocho años rota por la muerte de su padre, al que adoraba. La poesía fue para Magdalena una tabla de salvación en medio de un naufragio. Cuando se encontraba mal, buscaba un papel y un bolígrafo y drenaba su pena a través de sus escritos. «Escribo, porque acaso si no escribo, reviente el corazón de tantos versos», dice la autora.

Magdalena es poeta de aceras y de patios, de miradas profundas, poeta de los tristes, de los más desolados, de los que no lo están pasando nada bien, de los que sufren, de los que pierden, de los que lo tienen todo y sienten que todo les falta, de los que lloran en silencio, de los que están solos.

Este es el duodécimo libro que escribe. Anteriormente publicó Cosas de Niña, Yo contra mí, Nana para dormir a mis abuelos, Instrucciones a mis hijos, Balada a mis padres, Te necesitas, Ahora que soy arena, Abonando el jardín, , Queridos jóvenes y Tengo que hablar conmigo seriamente. Ha recorrido casi toda España y gran parte de Europa y América dando recitales y comunicando al mundo la necesidad de acabar con la pelea y remangarse para trabajar por los demás. «Hemos venido al mundo a ser útiles al prójimo», dice. «No preguntes a nadie a quién vota, no preguntes a nadie a quién reza», esa es su filosofía de vida. Si le preguntas si es creyente, te dirá: «No. Soy practicante».